top of page

Descubriendo Ksar Sghir: Un tesoro escondido entre el Atlántico y el Mediterráneo

  • Pau
  • 13 ago 2025
  • 2 Min. de lectura


A veces, los destinos más fascinantes no figuran en las guías turísticas más populares. Así ocurre con Ksar Sghir, un pequeño pueblo marroquí que descansa entre las colinas verdes y las olas tranquilas del estrecho de Gibraltar. Visitar este rincón es viajar en el tiempo, descubrir historias de piratas, fortalezas y encuentros de culturas.


Un viaje al pasado: historia y legado

Ksar Sghir, cuyo nombre significa “pequeña fortaleza”, fue durante siglos un punto estratégico en la costa norte de Marruecos. Fundado en época medieval, este pueblo vivió batallas, ocupaciones y el ir y venir de comerciantes y viajeros. Su fortaleza portuguesa, construida en el siglo XV, aún se alza como testigo silencioso de los días en que el pueblo era codiciado por su ubicación privilegiada frente a Europa.

Pasear por sus callejuelas es imaginar la vida de antaño, con sus mercados bulliciosos, el eco de los rezos en la mezquita y el ir y venir de pescadores.


Belleza natural y tranquilidad

Ksar Sghir es también un refugio para quienes buscan naturaleza y calma. El pueblo está rodeado de colinas y campos verdes que en primavera se llenan de flores silvestres. Desde la playa, la vista del Estrecho es simplemente espectacular: se puede ver, en días claros, la costa española al otro lado del mar.

La playa de Ksar Sghir es ideal para caminar descalzo, disfrutar del sonido de las olas y observar a los pescadores locales faenando al atardecer. No encontrarás multitudes ni grandes hoteles, solo la sencillez y la autenticidad de la vida costera marroquí.



Encuentro de culturas

La ubicación de Ksar Sghir, justo en la puerta de África, le ha otorgado una identidad única. Aquí confluyen influencias amazigh, árabes, europeas y africanas. Las ruinas y los restos de fortificaciones portuguesas se mezclan con la arquitectura tradicional marroquí, creando un ambiente pintoresco y lleno de historias.


El pueblo es también un buen punto de partida para explorar otros destinos cercanos, como Tánger o Tetuán, pero su encanto reside en la calma y el ritmo pausado de su día a día.


Consejos para tu visita

  • Lleva calzado cómodo: las calles pueden ser irregulares y hay cuestas.

  • Respeta la tranquilidad local: Ksar Sghir es un lugar poco turístico, ideal para viajeros que buscan desconectar.

  • Habla con los locales: muchos estarán encantados de compartir historias y recomendaciones.

  • No olvides tu cámara: los paisajes, especialmente al atardecer, son inolvidables.


Visitar Ksar Sghir es una invitación a descubrir la otra cara de Marruecos, lejos de los circuitos habituales. Un destino para los curiosos, los amantes de la historia y quienes valoran la belleza de lo auténtico.



 
 
 

Comentarios


bottom of page